Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Qué lindo que les digamos cuevas. Son negocitos, claro, como cualquier otro, las puertas y las vidrieras a la calle, el mostrador, los tubos de luces en el techo, todo, pero les decimos cuevas y ya pasan a ser lugares donde no va a entrar el sol, una luz tenebrosa, con suerte unas antorchas, lugares donde se hacen cosas oscuras que nadie debe ver. ¿No es precioso que un nombre cambie así cualquier cosa que nombre? Yo, por ejemplo, que me llamo Julio. Julio, pleno invierno, mes de mierda de frío de lluvia de malhumores; ¿no sería muy distinto si me llamara Enero o Santiago o Javier o Juan José? Seguro que mi vida sería otra. Si por lo menos me atreviera a cambiarlo, pero no: siempre el mismo quedado, siempre el mismo cagón que no se atreve a tomar las decisiones que le permitirían vivir la vida. Frío, lluvia, malhumor: Julio, al fin y al cabo, bien metido en su cueva.