Estos payucas del orto se creen que porque uno es porteño no tiene huevos, que ellos son los únicos capaces de jugarse la vida por esta pelotudez de demostrarle a tu gente que sos un tipo entero, que pueden confiar en vos, que no sos de los que se van al mazo en cuanto ven un seis de bastos. Demostrarles que sos un hombre, un hombre de verdad. Pero ya van a ver. Ya me imagino las caras que van a poner cuando me baje del 128 después de haberme bancado todo el acelerón como un señor, después de ver cómo el otro se tira a la banquina porque me tiene miedo. Al fin y al cabo es una boludez: hay que mentalizarse de que vas a seguir derecho, que vas a seguir adelante y que el otro se va a correr y que si no se corre mala leche, te darás la piña y puede ser una piña fuerte, hasta te puede dejar baldado o tarado o medio muerto, o muerto, pero eso es otro tema, esas son consecuencias que uno no puede calcular, lo que importa es estar convencido de seguir adelante y seguir adelante, creer en uno, saber que uno tiene los huevos bien puestos y que Dios, de últimas, te cuida. Lo único que puede hacer un hombre es ser un hombre, y eso es lo que voy a hacer y se van a tener que meter las lenguas en el culo. Ya me los imagino, docenas de paisanos pelotudos retorcidos para tratar de meterse las lenguas en sus culos, qué momento, y después, con sus lenguas llenas de su mierda, viniendo uno por uno a pedirme disculpas por no haber creído en mis pelotas: van a entrar en la historia de este pueblo.