Hijos de puta, candidato a presidente. Se ve que estos cajetillas se divierten como quieren. O al revés, que nadie les está dando pelota y necesitan armar un poco de quilombo, y se les ocurrió que yo podía servirles para eso. Claro, me lanzan de candidato, me hacen hacer la gira de todos los programas y se consiguen una publicidad que ni soñaron: ahora cualquier boludo habla de los libertarios. Y después me irán tirando al bombo, dejarán que la cosa se pierda, si ya tuvieron todo lo que querían. Todo bien, para ellos es negocio; el problema soy yo. ¿Yo qué mierda hago, después del papelón? Ellos tienen dos posibilidades: o me dejan tirado y ni siquiera a las Paso me presentan o sí me presentan y tengo que bancarme la vergüenza de terminar con 578 votos, ñato más, ñato menos. De ahí no se vuelve, Yuls querido, ahí sí que te enterraste para siempre. Aunque también puede ser que sea divertido: si me llegan a llevar a uno de esos debates, digamos, por ejemplo. Ni consigo imaginarme en uno de esos, el señor candidato, un traje nuevo y por favor faltaba más después de usted la concha de tu madre, en uno de esos sí que me puedo cagar en la puta madre de todos esos truchos, divertirme en serio. Tengo que hacerle caso a Karola con esto de que, diga lo que diga, lo diga como si fuera la única verdad del mundo: que cualquiera que piense otra cosa es un boludo a pilas o un enemigo peligroso que vamo’ a reventá. Así voy a encontrar mi agujero. Y muchos me odiarán, supongo, porque les voy a romper el juego, pero siempre habrá algún público que le gustará y, aunque ni se les ocurra pensar en votarme me tendrán más cariño, no sé, me querrán ver más a menudo, y ahí puedo aumentar mi cachet, sacar más guita por hacer lo mismo. No sé, lo tengo que pensar. De movida parece una cagada, pero en una de esas, si lo pienso bien, si la hago bien, puedo sacarle sus ventajas. Voy a tener que pensarlo un poco más. Pero si me pongo a pensar que en una de esas podría ser presidente arruino todo: cualquier cosa que haga va a ser menos, va a ser una derrota. Así que mejor me olvido de esa huevada y me centro en las cosas posibles, en lo que sí me va a pasar: mucha tele, un poco de biyuya, mucha publicidad, capaz que alguna mina… Si ya me paran por la calle, imaginate entonces. No sé, pero lo único que sé es que yo no soy un político ni lo quiero ser así que, pase lo que pase, ni en pedo voy a mezclarme con esos mierdas. Por eso lo de presidente es imposible. Si se da puedo hacer todo el circo, todo lo que venga, la campaña y los debates y esas boludeces pero siempre sabiendo que ni en pedo voy a aceptar un puesto entre esos chorros mentirosos. Ni en pedo: esos deben ser más contagiosos que la lepra.