Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Qué boludas que estaban las minas. Se ve que querían parecerse a nosotros, tener los mismos quilombos, las mismas desventajas, y se rompían el orto y nos rompían las bolas para arruinarse la vida. Qué boludas. Con lo fácil que les hubiera resultado seguir viviendo como siempre, seguir con sus vidas privilegiadas de laburar mucho menos y no tener que salir todos los días a las siete de la mañana y en cambio quedarse tranqui con los chicos y la casa y esas cosas, con lo fácil que era se empecinaron en joderse y empezar a hacer todas las boludeces que a los hombres nos obligan: laburar en una fábrica o en una oficina, tener que llevar guita a la familia, mandonear por ahí y bancarte que te mandoneen; cuando la tenían tan fácil las muy gilastrunas pero no, ya no les gusta que las tratemos como reinas, las cortejemos, las cuidemos, y se fueron al mismísimo carajo, se están volviendo una especie de mezcla que al final no es nada, ni machos ni hembras ni un carajo, en lugar de seguir con todo lo que siempre las hizo mujeres, mujeres por encima de todo. Son unas pelotudas, y encima quieren hacernos sentir culpables por haberles dado durante siglos la mejor vida posible: hay que ser conchuda, desagradecida. Yo diría, más claro: hay que ser mujer. Y creo que ahora en más si una mina me reclama algo le voy a decir que yo no tengo nada que ver, que se lo busque sola, que para eso se emanciparon ella y sus amigas. Sí, es cierto, hay cosas que sonaban raras, como que no votaran, aunque en realidad a mí no me parece mal del todo: al revés, me parece que tendría que votar mucha menos gente, si vota cada pelotudo que no tiene ni idea… Si mi vieja vota es que la democracia es una tontería, o mi viejo, incluso, nada que ver con el sexo que tengan. Pero bueno, las mujeres se quejan. Aunque, en un punto, las entiendo: de últimas a mí me pasa lo mismo, no estoy contento con la forma en que vivo y haría vaya a saber qué para cambiarla. Pero ahí está el problema: que te ponés en una situación en que hacés vaya a saber qué y tantas veces el resultado es que terminás cagándote la vida.