Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

La muy puta. Y yo, semejante idiota: ¿cómo puede ser que cuando encontré ese mensaje me haya pasado unos minutos tratando de hacer la cuenta de cuánto me habría cobrado por cada vez que la cagué a trompadas? Hay que ser tarado. No sé, por supuesto que no sé cuántas veces lo hicimos, así que no puedo calcularlo pero, sobre todo, ¿a quién carajo le importa? Además, es obvio que no era eso lo que contaba ni lo que me quería decir. Lo que me estaba diciendo era que todas esas veces que lo hacíamos y yo creía que era por amor, cariño, cercanía o como mierda se llame eso que teníamos, en realidad ella estaba trabajando y por eso ahora me cobraba. Pero yo no le creo. No soy un gran juez de personas, pero no me creo que en todo este tiempo ella haya estado conmigo por la guita, que nunca haya estado porque quería estar y me quería, aunque sea un poco. Yo le he visto, muchas veces, caras que no eran de puta trabajando, estoy seguro, a menos que sea una gran actriz y me haya engañado como a un perro, pero no creo. Más bien creo que no hay contradicción: que lo hacía pensando que era un trabajo pero que había muchas veces que se enternecía y le daban ataquecitos de cariño conmigo, y no por eso dejaba de ser un laburo. ¿O no hay mucha gente que ama lo que hace y que, por momentos, se olvida de que lo está haciendo por un sueldo? Yo creo que la negra hija de mil pares de putas era así. Y peor: que se fue porque se asustó, porque empezó a pensar que me quería, que me necesitaba, y se asustó. Muchas mujeres son así. Yo sé cómo son: así es como son, las muy conchudas.