¿Será mejor pensar que te cagó a trompadas un tipo inteligente, que sabía lo que hacía y pretendía ayudarte, o que era un infeliz que te pegaba para sacarse la bronca de ser como era, para sentirse un poco menos pelotudo? Supongo que la segunda es más tranquilizadora –si me pegaba fue porque no sabía qué hacer con su vida– o por lo menos más que la primera –no, me pegaba porque tenía una idea de la vida y quería encaminarme por ahí, tenía sus razones. No sé. De verdad no lo sé. Pero me cago de gusto al meterme en su boliche y ver la cantidad de cosas que hizo mal, justo lo contrario de lo que convenía. Y sin embargo funcionó: ¿puede ser que algunos tengan tanta suerte? Todo el sistema de su empresa era un desastre y no dejaba de crecer y de ganar más y más guita. Hay algo que no entiendo en la forma del mundo: ahora capaz que yo hago todo lo que hay que hacer y me voy al carajo. Pero no importa, yo voy a hacer la lógica, no me voy a entregar a la suerte, aunque si Dios me ayuda por supuesto que todo va a ser mucho más fácil. Lo único que espero es no equivocarme con todas estas ideas sobre lo que hizo y lo que debo hacer. Yo estoy convencido, pero sería terrible que él tuviera razón, de alguna forma que no puedo entender, y a mí esto me estalle entre las manos. No debería pasar, pero si miro un poco cómo fue mi vida hasta ahora… ¿Y si me sale mal qué voy a hacer, le voy a decir que me vuelva a romper el culo a latigazos?