Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Es muy brutal encontrarte de pronto en un calabozo. Digo encontrarte: encontrarte, darte cuenta de que estás en un lugar perfectamente cerrado, cerrado como nunca viste nada tan cerrado, y que no vas a poder salir hasta que alguien, alguien que no sabés quién es, que nunca viste, lo decida, y que mientras tanto estás a disposición de esa máquina hecha de personas y que todo lo que era normal en tu vida hasta ese momento dejó de serlo, que ya no tenés nada de lo que tenías, que ya no tenés nada, que sos un salchichón perdido en un armario. O que sos peor que un salchichón porque sí que estás perdido en un armario pero, a diferencia del salchichón, seguís pensando cosas. Y es muy difícil pensar en cosas que no sean la desesperación de estar ahí encerrado, qué pasará, cuánto durará, si te van a acusar y de qué; yo trataba de pensar en cualquier otra cosa, para distraerme, para zafar de la desesperación y esos pensamientos no me duraban nada, enseguida volvían los del encierro y se quedaban con toda mi cabeza. O sea que no solo encierran a tu cuerpo como a un salchichón; también encierran todo lo demás, tus pensamientos, tus esperanzas, tu horizonte. Y entonces cerrás los ojos para pensar que no estás ahí pero claro que pensás que estás ahí y que por eso cerraste los ojos, y entonces los abrís y ves esas paredes, por todos lados esas putas paredes, y entonces cerrás los ojos y no ves más nada.