Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

¿No es un milagro que una madre, incluso un padre, agarren así la caca de sus bebes? Nos pasamos la vida teniendo asco de la caca, hasta de la nuestra si por algún patinazo la tocamos, y sin embargo la del bebé no es un problema. Es cierto que la del perro tampoco tanto, hay que agarrarla y meterla en la bolsita, pero siempre es de lejos, plástico por medio. En cambio la de tu hija la tenés ahí, se te rebosa, y no parece grave. Tantas veces lo pensé, alguna vez incluso la probé y no era rica pero no era fea, solo para ver si entendía por qué esa caca no es como el resto de las cacas, pero no pude llegar a ninguna conclusión. Sabidurías de la naturaleza, supongo. O un chiste de la naturaleza: se me ocurrió que en realidad todas las cacas están bien, solo que nos enseñaron a no acercarnos ni tocarlas ni probarlas y lo aceptamos, pero si en el único caso en que se permite resulta que no es un asco para nada, ¿no será que todas son así y que hay algún complot de siglos o milenios para apartarnos de ella? ¿No será que tiene alguna función especial que no quieren que sepamos o que aprovechemos? Alguna vez, si tengo algún poder en algún lado, voy a lanzar mi teoría y alentar a la gente a que se sacuda sus viejos prejuicios: a comer mierda, a ver qué pasa. En una de esas arreglamos algo importante de la humanidad, ¿no les parece?