Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Yo lo quiero, como tendría que haber querido a mi vieja o a mi viejo lo quiero, y capaz que como a ellos no pude quererlos como quería a mi país lo quiero más, a la final qué hay más allá, qué otra cosa tenemos para querer en serio. La Argentina, carajo, nuestro ispa, el mejor del mundo con la mejor gente del mundo, con sus paisajes y sus climas y sus campos y sus cielos que no hay en ninguna otra parte, a ver quién los emparda. Y además si yo no lo querría sería una basura, si desde chiquito me enseñaron a quererlo, en el colegio, en cada fiesta, en los desfiles, en la tele, en las canciones y los próceres y todos los que hicieron este país que tenía que ser grande. Tenía que ser grande, claro que tenía que ser grande, tenía todo para ser muy grande, si hasta fue muy grande hace cien años, cuando era la primer potencia del mundo, le rompimos el culo a todos y todo eso todavía lo tenemos. La joda es que lo despilfarramos, hay veces en que parece que nos vamos al carajo, que no sabemos cuidar lo que tenemos y nos vamos a la puta madre que nos remil parió, la puta madre. Pero eso pasa porque por desgracia hay una cantidad de canallas que no son verdaderos argentinos, que en lugar de trabajar para el país quieren aprovecharse y afanarlo, que no se dan cuenta de que la gente de bien va a terminar por colgarlos de un ombú, hijos de mil putas, o rebanarles el gañote como a un cerdo. Todos, políticos, cantantes, empresarios truchos, periodistas de la televisión, científicos falopa, esos que dicen que son inteletuales, hasta algún futbolista, toda gente de mierda que no merecen que los llamemos argentinos porque ensucian el nombre de la patria, argelinos habría que llamarlos, o hijos de mil putas, ladrones que quieren reventar nuestro país para quedarse con los restos, para llevarse hasta la última astilla del naufragio que les conviene tanto. Entonces para eso convencieron a los pobres de que tienen derecho a que les den cositas, un techo, su comida, no por nada, no porque hagan nada, solo por ser pobres, y así no hay país que aguante, te lo hunden con ese invento de que hay que darles lo que necesitan. A la final son como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, y lo que me desespera es que tantas veces parece que nos ganan, nos engañan, nos engatusan con sus sonrisas y sus mentiras chotas, y algunos de los buenos se desesperan y se creen que no va a haber salida pero yo sé que sí, que los argentinos de bien algún día los vamos a colgar a todos. Va a ser lindo ver correr toda esa sangre de lacras antipatrias, limpiar nuestro país de una buena vez por todas y vivir como nos merecemos y nunca más, te juro, mi Argentina, nunca más, quejarnos de vivir en tu cintura. Qué lindo que va a ser, mi patria, cuando por fin reventemos a toda esa canalla, cuando seas linda y pura y querendona como una pendejita de catorce bien rosadita, toda recién bañada.