Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Se murió fácil, el muy hijo de puta: tuvo suerte. Cuando se enfermó yo me lo imaginaba hundido en una cama de hospital todo lleno de tubos y agujas y aparatos y pensé que cuando le faltara muy poquito lo iba a ir a ver y le iba a decir que conmigo había fracasado mil a cero, que si soy como soy es porque él siempre fue un hijo de puta egoísta que como no podía disfrutar de que yo fuera como él pero bien disfrutaba de cagarme a golpes, si vas a ser distinto que te duela, o algo así, y entonces a mí más ganas me daban de ser distinto y hasta las poquísimas cosas buenas que le encontraba me sacaban las ganas de imitarlas: que fuiste un imbécil que siempre se pateó en contra y que te jodas, y te lo digo ahora porque ya no hay ninguna posibilidad de que lo arregles, hijo de mil putas, como yo no tenía ninguna posibilidad de zafar cuando me atabas a la silla para cagarme a latigazos. Algo así, pensaba, le iba a decir cuando ya estuviera a punto de caramelo en esa cama todo lleno de tubos y agujas y aparatos pero el muy turro me ganó una vez más: se me murió durmiendo, en su casa, en su cama, cuando todavía parecía que faltaba, y se salvó. La que no se salvó fue su mujer, mi vieja, que tuvo que despertarse y palpar el fiambre de su marido ya frío a su costado. Esa sí me habría gustado verla, ahí sí que no debe haber puesto la sonrisita calentorra que ponía cuando el viejo me cagaba a golpes. Pero él pudo esquivarme, el muy hijo de puta, se me fue con el virgo sin romper. Hasta ahí me cagó, la concha de su madre.