Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Ése es el problema: que, salvo Karola, las mujeres nunca están a la altura. Me acuerdo que una vez mi amigo Gustavo me lo explicó clarito. Dibujó una raya vertical en la pared, nada, unos diez centímetros, y me dijo que ese era el rango de la inteligencia de los hombres, desde los más inteligentes, los de más arriba, hasta los más brutos ahí abajo. Y después dibujó, al lado, otra raya vertical igual, del mismo largo, pero que empezaba un poco por debajo del principio de la otra y terminaba un poco por debajo del final de la otra: tres o cuatro centímetros debajo. Y me dijo ves, este es el rango de la inteligencia de las mujeres, desde las más inteligentes, las de más arriba, hasta las más brutas ahí abajo. El problema se ve perfecto en el dibujo: que las mujeres más inteligentes están a la altura de los hombres más o menos, y las más tontas están muy por debajo de los hombres más tontos. O sea que los tipos inteligentes como nosotros, me dijo aquella vez Gustavo y me encantó que me incluyera, nunca vamos a encontrar mujeres que estén a nuestra altura. A lo sumo si enganchamos alguna de estas de más arriba no le vamos a sacar tanta distancia, ¿me entendés?, me dijo aquella vez y nunca más me lo olvidé: pocas cosas me enseñaron a entender el mundo tanto como aquella. A veces uno se olvida, quiere que una mujer actúe normal, actúe como uno o como actuaría un amigo porque se olvida, pero entonces es cuando siempre me acuerdo de que eso es una estupidez, que Gustavo tiene razón y que uno de ellas no tiene que esperar inteligencia. Que puede esperar muchas otras cosas, belleza, lealtad, simpatía, respeto, buen humor, obediencia, lo que sea, pero que si esperás que estén a tu nivel de inteligencia estás jodido. A menos, claro, que seas de los hombres del medio tirando para abajo, entonces sí: por eso hay tantos matrimonios felices en el mundo, me decía Gustavo, ¿pero vos te fijaste que los maridos de esos matrimonios son siempre un poco bobis?