Cómo me la creí, la puta madre. Me la compré con todos los moñitos. De verdad me pasé varios años imaginándome que iba a ser uno de ellos, un futbolista de primera, que me iban a vender a Europa y me iba a rajar con bruto corte de mangas al turro de mi viejo, que seguro que iba a querer meterse en el negocio y sacarme tajada, eso de ser mi manager o representante o como mierda se llame ese curro y mi vieja que se iba a pintar como una puerta cuando vinieran los de alguna revista a hacerme una nota en casa justo antes de viajar y todo eso pero yo les iba a decir ah, ahora se acordaron de que tienen un hijo y los iba a dejar con el culo en la mano y me iba a ir yo tranquilo, yo solo, yo ganándoles, por fin ganando. Y después allá la ferrari o la lamborghini y las minas de colección privada y los estadios gritando en un idioma que no voy a entender porque los tengo locos y no saben cómo hacer para decírmelo y todo el quilombo de la selección y los viajes larguísimos y los rumores de los periodistas y los turritos que de pronto quieren ser amigos y vos sabés que no es por vos sino por la boludez esta de la fama y los chupamedias y los truchos que tratan de sacarte lo que puedan y todas esas cosas. Qué boludo, de verdad me lo creí, estaba tan seguro que hasta me preocupaba por todos esos lados negativos, y nunca me calenté mucho con el colegio y el estudio porque total no era lo que necesitaba un futbolista y así tenía la mejor excusa para no darles bola a todos esos emboles de geografía y física y castellano y demás tonterías, hasta que un día, ese día, el día del gol de Chacarita, el día que me echaron descubrí que había sido un pelotudo, que cómo carajo pude creerme todo eso, que estaba completamente en pedo. Y darme cuenta de que no iba a ser un futbolista de primera me jodió, claro, pero que lo que me mató fue entender que había sido un verdadero idiota, que había vivido cuatro o cinco años de mi vida como si fuera seguro algo que no podía pasar de ninguna manera, que era un chiflado o un iluso o un tarado. Eso fue lo que me reventó la vida.