Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

–Sí, padre, confieso que he pecado. Mi culpa, mi grandísima culpa.

–¿En qué has pecado, hijo? Tú no puedes haber pecado mucho. ¿Te has tocado?

–¿Cómo que me he tocado, padre, eso qué es?

–Nada, hijo, nada que te importe. ¿Qué es, entonces, dime? ¿Te ha besado una chica? ¿Tu hermanita?

–No, padre, no, cómo se le ocurre. No es nada, padre, yo no hago nada, pero odio a mi padre. Lo odio, padre, de verdad lo odio.

–¿Cómo que lo odias, hijo?

–Bueno, no sé si eso se llama odio, pero cada vez que lo veo me gustaría que se cayera así nomás, redondo…

–¡Hijo, cómo vas a decir eso! Es tu padre, y odiar a tu padre es como odiar a nuestro Padre de todos, al Señor.

–Pero el Señor no me odia, padre.

–¿Y tú cómo lo sabes?

–Lo sé, padre, lo sé, cómo no lo voy a saber. El Señor es amor. El Señor no me pega ni me dice que soy un idiota ni que no sirvo para nada ni que ojalá no hubiera nacido y todo eso.

–¿Y tu padre hace eso?

–Eso y mucho más, padre. Por eso se lo digo.

–¿Y por qué lo hace?

–¿Cómo que por qué?

–Sí, por qué. Si te hace esas cosas tiene que ser porque tú haces cosas que un padre no puede dejar pasar por alto… Si lo hace es que lo hace por tu bien. Vas a tener que revisar con mucho cuidado tu conducta, hijo. Y vas a tener que rezar mucho para el Señor te perdone esos pensamientos tan impuros.

–Yo ya le rezo mucho, Padre.

–Parece que no alcanza. ¿Qué le pides?

–Que se lleve a mi padre o que me lleve a mí.

–Ave María purísima. Voy a tener que hablar con tu padre de estas cosas. Y para que te recuerde que tú no eres tú solo: que eres tú y tu hermano Javier, no te olvides que llevas sobre tus hombros la carga de su vida.

–Sí, padre, la carga de su vida. Que el Señor me dé fuerzas.

–El Señor te va a dar todo lo que precises.

–¿De verdad?