Vidas de JM
Vidas de JM Novela interactiva de Martín Caparrós

Yo nunca diría que es un boludo. Yo sé que los pibes dicen esas cosas, yo sé que piensan esas cosas, pero Juli es un tipo diez puntos. Lo que no entiendo es por qué los otros no se dan cuenta, por qué lo tratan así como lo tratan, por qué no se dan cuenta. A veces pienso que es porque no lo conocen suficiente, no lo conocen como yo, que lo conozco desde que somos muy chiquitos. Porque capaz que es cierto que así, a primera vista, el pibe te puede parecer un poco raro. Eso de que nunca convide las pastillas, por ejemplo. A mí tampoco me gusta convidar, yo creo que a nadie o a casi nadie le gusta convidar, salvo esos turros que te convidan para que les debas o para mostrarte que tienen más que vos, pero una cosa es hacerse el gil, comerte tus cositas cuando nadie te ve para no tener que repartir, y otra es lo que hace Juli, que no las esconde ni ahí, parece como si quisiera que todos lo viéramos comerse sus pastillas, pero cuando alguien le pide una le dice que no, que ni borracho, que esas pastillas son suyas porque su viejo se rompe el orto trabajando y que si el otro quiere una que vaya a trabajar o que consiga que su viejo se las pague o algo, pero que estas son suyas y se las va a comer todas él, una por una. Ese tipo de cosas, digo, que parece que las hiciera para calentar a los otros pibes, para hacerse odiar. Si un día, cuando ya estábamos en cuarto o quinto, me dijo que a él las pastillas no le gustaban un carajo y me mostró dónde las escupía. O esa vez, por ejemplo, que Gabriel se enculó con él porque no le dejó copiar su examen de geografía y encima después le dijo que copiar no está bien, que tendría que estudiar y si no aguantarse los cuatros y los ceros, y que Gabriel se recabreó y se lo contó a otros pibes y de ahí lo empezaron a joder, que qué se creía, que era el dueño de la geografía, que si algo es de uno tiene que ser de todos, esas boludeces, y entonces él se pone loco, pobre, no sabe cómo bancar cuando lo atacan. ¿Cómo que tiene que ser de todos, les decía, si yo me pelé el orto laburando para saber, para tener? Eso es mío, muchachos, de los que lo laburan: nada que repartir, lo siento, búsquense la vida. Al final es el mismo argumento que para no dejarte copiar: si quieren algo labúrenselo, acá las cosas no son gratis. Y hay otras veces que no lo atacan, al contrario, pero capaz que eso es lo que le falta. Digo, cuando a un tipo le gusta ser un poco raro, un poco distinto de los otros en algunas cosas, tiene que estar preparado para que lo jodan y para no reaccionar cuando lo jodan, porque si no se está metiendo en quilombos todo el tiempo. Y eso es lo que le falta, pobre Juli: no para de hacer cosas raras y después cuando los pibes lo joden salta como leche hervida, si le dicen cualquier cosa los putea, si le contestan en una de esas hasta se le tira encima al que le dijo algo, se agarra a piñas, se va al recarajo. Y ahí le va mal, claro, porque con eso da más ganas todavía de joderlo y, si ya los que lo jodían eran más de uno, con estas cosas se suman otros porque ven que hay joda, que el tipo engrana y lo pueden hacer engranar más todavía y divertirse, y ahí cada vuelta se le pudre todo, porque encima al final al que lo llevan a la dirección o lo sancionan es a él, a él siempre lo ven, él siempre paga el pato. Y cuando yo trato de decirle que no sea boludo, que no engrane, que las deje pasar, me mira mal y me dice que si lo que quiero es transformarlo en un cobarde, en una mariquita, y yo encima tengo que tranquilizarlo y decirle que no, que cómo se le ocurre, que yo soy su amigo y si le digo estas cosas es por su bien y entonces a veces él se cabrea de nuevo, mi bien, mi bien, como si alguien supiera cuál es mi bien y cuál es mi mal, me dice, pero después se da cuenta de que está exagerando y trata de sonreírme y me dice perdoname, Gus, a veces se me escapan los chanchos del corral. Eso dice: que se le escapan los chanchos del corral, dice, que yo no sé de dónde habrá sacado esa expresión pero cada vez que me la dice me hace cagar de risa, pobre Juli.